viernes, 6 de julio de 2012

CLASES DE DERECHO EN GALILEA


En un momento de sensible vulnerabilidad, Jesús de Nazaret sintió físicamente hambre. Su más acérrimo adversario, un exángel de luz llamado Lucifer, queriendo aprovechar las circunstancias, le habla, más o menos así:
- Jurídicamente, si tienes cómo probar que en realidad eres el Hijo de Dios, el creador del cielo y de la tierra, tienes derecho a pedir que las piedras se conviertan en pan, para que sacies el hambre que te aqueja. No tiene sentido estar pasando necesidad, siendo el principal heredero de tu Padre. ¿No es así?
Jesús entonces responde:
- Aunque en derecho has hablado, la Ley del Cielo prescribió el alcance del concepto pan, y en una norma de textura abierta hizo extensiva esa calidad a toda palabra que sale de la boca de Dios, lo que implica que no es privativo del alimento físico la facultad de alimentar y, en consecuencia, bajo los mismos presupuestos fácticos, tengo más de una vía legalmente válida para acceder a mis derechos como Hijo, y yo decido, en expresión libre de mi voluntad, sin vicios de consentimiento, tomar la palabra de mi Padre.
Satanás, un poco confundido, reacciona:
- Mmmm, bueno, ven conmigo a la cima del templo.
Llegados allí, el diablo vuelve a postular:
- Bien, si eres Hijo de Dios arrójate al suelo, ya que está determinado que en los casos de urgencia o necesidad manifiesta de socorro, el Cielo comisionará ángeles para que te auxilien e impidan los tropiezos que tu pie pudiera encontrar.
- Es cierto – responde Jesús-. Los supuestos de la norma están correctamente formulados, y estarían cumplidos en el evento de saltar hacia el vacío. No obstante, el hecho mismo de inducir mi comportamiento, como lo hace un determinador, con el fin de provocar el estado de necesidad, esta específicamente tipificado como conducta prohibida.
Ya casi fuera de sí, Satanás arremete con el más violento de sus intentos, y quemando su último cartucho se lleva a Jesús a la cima de un monte. Seguidamente, haciendo gala del más delictuoso comportamiento, el diablo le propone a Jesús:
- Si postrado me adoras, te daré todos los reinos de la tierra.
Jesús, entonces, entre indignado y molesto, lo acusa:
- ¿Acaso piensas que aceptaré tus dádivas, e incurriré contigo en un cohecho impropio, sometiéndome al arbitrio de tus propósitos, y que consentiré voluntariamente una actitud de sedición contra la autoridad que rige mi conducta? No, no lo haré, porque legalmente sólo le debo obediencia y reconocimiento a mi Padre. Es hora de que te vayas.
Malhumorado, Satanás se aleja de Jesús. Enfurecido pregunta a uno de sus asesores:
- ¿Quién fue el idiota que me vino con el cuento que Jesús era de profesión carpintero?, Necesito un abogado más brillante que Él.
- Amo, -le contestan- el Nazareno fue educado en Leyes y Divinidades en la Escuela del Espíritu.
- Pues yo estudié en la Academia de Música de la misma Escuela - replicó endiablado.
- Si amo –respondió asustado su servidor- pero Él fue graduado con honores, y su Nombre fue puesto sobre todo Nombre, en cambió usted, .............usted salió expulsado.