viernes, 6 de julio de 2012

ESO NO ESTÁ EN LA BIBLIA - PRIMERA PARTE

Con frecuencia escuchamos expresiones o ideas que la gente piensa que son tomadas de la Biblia, o cosas que la gente cree acerca de la Biblia, que ni están escritas allí, ni son verdad. Por ejemplo, algunos piensan que la Biblia dice: “Ni la hoja de un árbol se cae sin su voluntad”. Bueno, aunque suena bonito, y podría decirse que efectivamente Dios lo sabe todo y nada pasa sin que Él lo sepa (Jesús dice, en el evangelio de Mateo, que nuestros cabellos están todos contados), la verdad es que esa expresión no aparece en la biblia, y de hecho, si en todo se hiciera la voluntad de Dios, el mundo sería completamente distinto. Incluso, me atrevo a pensar que lo que menos se ve, muchas veces, es la voluntad de Dios en las cosas que el hombre hace. La ruina, la destrucción moral, la enfermedad, en general, son ejemplos de cosas que no son la voluntad original de Dios, sino el efecto de los actos humanos por fuera de la voluntad de Dios. Las consecuencias tan devastadoras en el clima, en la salud del planeta, en el futuro de muchas especies de plantas y animales, son el producto de la ambición desmedida y la deliberada maldad con que el hombre ha tratado el medio ambiente, en abierta oposición a la verdadera mentalidad de la Biblia y del creador. Nuestro Padre Celestial, en su ley, estableció, lo que podríamos llamar, premios y castigos, o, mejor, bendiciones y maldiciones. Las primeras para los que hacen su voluntad, y las segundas para quienes actúan en contra o por fuera de ella. Jesús sabiamente enseño a orar: “Padre, hágase tu voluntad, como es en el cielo, que así también sea en la tierra”. Entonces, si es algo que tenemos que pedirle a Dios para que suceda, es porque normalmente no sucede. Pero, si las actitudes del hombre reflejaran con más frecuencia la voluntad de Dios, buena y perfecta, el mundo sería un lugar mejor.